Cisternas empotradas e Inodoros suspendidos

Con los sistemas de instalación de cisternas empotradas, las tuberías, la cisterna y las conexiones no quedan a la vista, sino que se quedan ocultas tras los tabiques de los baños, especialmente en aquellos de reducidas dimensiones, en los que aprovechar el espacio es una necesidad.

Las ventajas de los inodoros suspendidos y las cisternas empotradas es que dan una mayor sensación de aire, una menor carga visual, una optimización del espacio y son más higiénicas porque aportan líneas rectas y superficies despejadas, por lo que son mucho más fáciles de limpiar. El inodoro suspendido en la pared posibilita la limpieza de todos los rincones del baño.

Otra de las importantes ventajas de las cisternas empotradas y sanitarios suspendidos es que el desagüe del inodoro ya no va a ser tan condicionante como un inodoro a suelo a la hora de determinar o plantear la posición del inodoro y por lo tanto la distribución de nuestro baño, pero insisto… siempre y cuando estemos hablando de la combinación de cisterna empotrada con sanitario suspendido. Insisto en este punto porque también hay cisternas empotradas para inodoros a suelo.

Las cisternas empotradas se adaptan indistintamente a cualquier tipo de tabiquería, bien sea ladrillo, pladur, escayola…
Estas cisternas están fabricadas y moldeadas por soplado en una única pieza, lo que elimina de manera notable el riesgo de una posible fuga, punto importante a tener en cuenta ya que la instalación va empotrada en la pared. Del mismo modo y aún estando empotrada, a través de su pulsador de descarga tenemos acceso a todo el mecanismo que compone la cisterna ya sea la válvula de llenado como la válvula de descarga y lo mejor de todo es que apenas nos va a hacer falta herramienta alguna.

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